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martes, 07 de febrero de 2012
RECOMENDACIONES DE SEGURIDAD VEICULAR (parte 3/3) PDF Imprimir E-Mail
El manejo nocturno
La iluminación propuesta por los faros genera una limitación a la visibilidad de un conductor, modificando sustancialmente la percepción que tiene de su entorno y de las velocidades de los rodados que comparten la ruta.
Para graficar esto, planteamos que si un conductor circula de noche con las luces bajas del vehículo encendidas por una ruta que no cuenta con iluminación artificial, en condiciones normales podrá ver obstáculos oscuros (peatón, ciclista, animal suelto, etc.) recién cuando éstos se encuentren a 35 metros del frente del rodado. Si ese conductor circula a 80 Km/h, y de golpe se interpusiera un animal oscuro, en el caso que reaccione rápidamente apretando en forma brusca los frenos, la distancia recorrida por el vehículo desde que se percibe el peligro hasta que el móvil se detiene es de aproximadamente 55 metros (asfalto seco y vehículo en buenas condiciones). Es decir, el impacto resultaría inevitable a pesar de que el conductor estuviera atento a la conducción. En este caso, para que el conductor pueda ver el obstáculo en la oscuridad, reaccione y detenga su vehículo antes de impactarlo, debería haber circulado a 60 Km/h, velocidad a la que no se conduce frecuentemente en las rutas de nuestro país.
Debemos tener presente las limitaciones y los riesgos adicionales del manejo nocturno para la seguridad del automovilista. Siempre es oportuno recordar que el ojo humano necesita ocho segundos de tiempo para recuperarse plenamente de un encandilamiento, y que durante los primeros tres segundos la ceguera es total. Se aconseja frente a un encandilamiento, desviar la vista hacia la banquina, o buscar una línea lateral u otro punto de referencia para mantener al automóvil derecho a medida que disminuye la velocidad, hasta que el peligro haya pasado.
Además, debemos recordar que es tan importante que las ópticas delanteras se encuentren limpias y en buen estado, como contar con buena iluminación en los focos traseros. Esto nos permitirá ver y ser vistos, algo fundamental para una conducción segura.
Si puede evitar manejar de noche, hágalo. En caso contrario recuerde las limitaciones.
 
Distancia de seguimiento prudente
En los accidentes denominados "en cadena" (cuando colisionan más de dos vehículos que circulan en la misma dirección) las investigaciones demuestran que en muchos casos los siniestros no se generan por excesivas velocidades, sino debido a que los rodados se encontraban transitando a corta distancia uno del otro, no permitiéndole a sus conductores tener el tiempo necesario para frenar y evitar impactar al vehículo que lo precedía.
Sabemos que en todo proceso de frenado intervienen dos factores: el tiempo de reacción del conductor y el tiempo de frenado del vehículo.
El tiempo de reacción es el tiempo que transcurre entre que el conductor percibe el peligro y traslada su pie del pedal de aceleración al pedal de freno. Este tiempo será más prolongado que el normal (aproximadamente un segundo) en función de diferentes causas como un insuficiente descanso, la distracción por la utilización de celulares, el consumo de alcohol, drogas y otros.
El otro factor es propiamente la distancia que se necesita para detener un vehículo una vez que se comenzó a frenar. Aquí juegan cuatro elementos fundamentales: la velocidad, el estado de los neumáticos, de los frenos y la superficie sobre la que está circulando, que actúan directamente sobre la mayor o menor adherencia del automóvil.
Como regla general a tener en cuenta recomendamos que los conductores de automóviles deben tener una distancia de seguimiento con el vehículo que lo antecede no menor a 3 segundos, para el caso de circular sobre calzada seca y en buen estado, y ante cualquier factor desfavorable, dicha distancia debe aumentar a 5 o más segundos.
Método de los 3 segundos, (cómo reconocer este tiempo en la conducción):
Cuando el paragolpes trasero del vehículo de adelante pase un punto de referencia fijo (como una señal de tránsito, un puente, un vehículo estacionado, etc.), comience a contar "mil ciento uno, mil ciento dos, mil ciento tres" (ello demanda aproximadamente 3 segundos). Cuando termina de contar, el paragolpes delantero de su vehículo debería estar pasando por el punto de referencia elegido. Si pasa la marca antes de terminar de contar, entonces usted se encuentra circulando demasiado cerca del vehículo de adelante, lo que le imposibilitará detener su rodado ante la detención inesperada del vehículo que lo antecede.
Mantener una distancia de seguimiento segura nos garantizará manejar en forma más confortable y ante una detención inesperada del vehículo que nos precede, poder detener el nuestro sin ser embestido por el que nos sucede.
 
La actitud del conductor defensivo
Para ser un conductor defensivo se deben conjugar dos tópicos primordiales, aptitud y actitud. Las aptitudes son aquellas que demuestra el conductor por su habilidad, precisión en las maniobras y rápidos reflejos. Las actitudes se relacionan con la forma de comportarse, es decir, cómo la persona decide ser en el tránsito, identificarse con la seguridad o con el riesgo permanente.
Hay conductores que a pesar de tener aptitudes privilegiadas (gran habilidad en el manejo) por el exceso de confianza subestiman el peligro y se convierten en un automovilista riesgoso.
La técnica del manejo defensivo se resume en tres puntos fundamentales:
• Explorar los potenciales peligros que le puede ofrecer el tránsito en los próximos instantes, es decir, no dejarse sorprender por situaciones que eran previsibles.
• Planear cuál sería la maniobra evasiva (frenar, cambiar de carril, etc) en el caso que el peligro percibido se concrete.
• Actuar correctamente y a tiempo.
Si cada conductor actuara razonablemente, no en forma instintiva como la mayoría lo hace, el tránsito sería más ordenado, existiría menos impaciencia y agresión en las calles y consecuentemente menos víctimas en accidentes de tránsito.
 
Conducir adaptándose a las condiciones externas
Según las estadísticas de las investigaciones de accidentes de tránsito efectuadas en Cesvi Argentina, el 72% de los siniestros que se producen con lluvia ocurren durante los primeros 30 minutos desde que comienza a llover.
Esto -en parte- se debe a que muchos conductores no adaptan su forma de manejo a las variaciones de adherencia y a las condiciones que impone el tránsito en cada momento.
Para mantener los márgenes de seguridad en todo instante resulta imprescindible verificar continuamente todos los factores que influyen en la conducción, acomodando la velocidad y la actitud según los requerimientos de exigencia.
La técnica se basa en descubrir continuamente los peligros potenciales que pueden concretarse en los próximos 5 o 6 segundos de manejo e ir anticipando posibles defensas a efectuar en el caso que éstos ocurran. Ello reducirá el tiempo de reacción del conductor defensivo y disminuirá la posibilidad de efectuar una maniobra incorrecta.
Al caer la lluvia sobre la calzada, ésta se encuentra en las peores condiciones de adherencia por que el polvillo que contiene al mojarse forma una delgada capa resbaladiza que imposibilita controlar el vehículo, si se transita con una velocidad inadecuada.
Cuando el pavimento se encuentra mojado la distancia de frenado es más larga; según el estado del pavimento puede llegar a ser el doble que sobre la calzada seca. Pero además, las condiciones de maniobrabilidad del vehículo para esquivar un obstáculo disminuyen considerablemente, pudiendo perderse el control de la trayectoria fácilmente. En tal circunstancia no observe cuál es la velocidad máxima permitida en esa vía, concéntrese en cuál es la velocidad adecuada que le garantice llegar a destino.
La niebla es otro factor de alto riesgo, en tal situación no se detenga nunca sobre la calzada ni en banquina, si es posible hágalo en una estación de servicio u otro lugar seguro, caso contrario circule despacio y encienda las luces bajas de su vehículo, incluidas las balizas. Cabe destacar que la luz alta disminuye la visibilidad del conductor porque las gotas de agua en suspensión devuelven gran parte del haz de luz emitido.
En resumen, si todos los conductores evaluaran las condiciones externas permanentemente y adaptaran su forma de manejo continuamente, conducir en nuestro país resultaría más placentero y seguro.
 
 
La correcta postura de conducción
Cuando conducimos un vehículo debemos estar realmente concentrados en el manejo y en una postura que nos permita actuar correctamente y a tiempo.
Una postura cómoda y segura se logrará siguiendo las recomendaciones que se detallan a continuación:
- Desplace el asiento lo más atrás posible de manera que le permita llegar con las piernas levemente flexionadas a los pedales. Esto le garantizará estar lo suficientemente lejos del volante para evitar chocar contra éste en el caso de una colisión frontal, siempre que se utilice el cinturón de seguridad, y en los vehículos que poseen airbags con esta posición se garantizará el mayor beneficio de este sistema de seguridad pasiva.
- Acomode el respaldo de manera que con la espalda apoyada junto a él, sus brazos puedan tomar el volante en la posición de las agujas del reloj cuando marcan las diez y diez, y sus codos queden levemente flexionados, lo cual permite tener buena capacidad de respuesta ante la necesidad de maniobras bruscas.
- Cuando no resulta necesario hacer un cambio de velocidades, evite llevar la mano en la palanca de cambios ya que resta rapidez en la maniobra y, además, evite llevar el pie permanentemente apoyado en el embrague. Ante una frenada repentina, pisará el embrague sin querer y en realidad es beneficioso que el automóvil esté en cambio para ayudar a frenar en una menor distancia.
- Antes de iniciar la marcha se debe verificar que todos los espejos retrovisores estén limpios y en su correcta posición. Es muy recomendable la instalación del espejo retrovisor derecho en el caso de que el vehículo no lo posea de fábrica; éste aumenta considerablemente la seguridad para realizar giros o cambio de carriles hacia la derecha.
- Colóquese siempre el cinturón de seguridad.
 
Conducción en rutas
Conforme a las estadísticas sobre siniestralidad, la mayoría de los accidentes ocurren en las zonas urbanas, pero a pesar de que los accidentes en rutas son menos frecuentes, claro está que sus consecuencias en gran proporción resultan fatales. Esto se debe a que las velocidades de circulación son mayores y consecuentemente el tiempo para resolver situaciones críticas es realmente escaso.
En Cesvi Argentina se han relevado infinidad de accidentes frontales que en su mayoría son originados por maniobras de sobrepaso mal efectuadas. Creemos oportuno en esta ocasión abordar algunos aspectos a tener en cuenta para efectuar un sobrepaso seguro.
Se debe reconocer que la zona más peligrosa en dicha maniobra es cuando el vehículo transita sobre el carril contrario, a la par del rodado que se está sobrepasando, debido a que son nulas las posibilidades de retornar al carril normal de circulación.
Muchos conductores inician la maniobra luego de acercarse considerablemente al vehículo de adelante. En tal situación, cuando un vehículo comienza esta maniobra partirá de la misma velocidad del vehículo que lo precede, saldrá de un ángulo ciego y por el escaso ángulo de visión que se tiene hacia adelante (en el caso de intentar sobrepasar a un vehículo de gran porte) no le permitirá descubrir los peligros potenciales que le tocará afrontar.
Lo que desde Cesvi Argentina recomendamos es, en primer lugar, discernir si el sobrepaso es necesario o es sólo una acción instintiva. Si realmente es necesario, al estar a 5 segundos del vehículo antecesor, se debe observar por delante de él si no viene algún vehículo de frente; si se tiene el camino libre hay que acelerar y cuando estemos a unos 3 segundos, previo volver a cotejar el camino despejado, se colocará la luz de giro hacia la izquierda, observando el espejo retrovisor para descartar otro vehículo que nos esté sobrepasando, e iniciar la invasión hacia el carril contrario. Debido al considerable tramo de aceleración disponible, cuando lleguemos al vehículo a sobrepasar, el nuestro tendrá una diferencia de velocidad respetable que nos permite sobrepasarlo en un breve instante. Una vez sobrepasado se debe poner el giro hacia la derecha y retornar hacia el carril propio cuando sea posible observando por el espejo retrovisor central la pisada de las ruedas delanteras del vehículo sobrepasado.
 
Conducción con viento
En las rutas argentinas, y más acentuado en nuestra Patagonia, podemos encontrar vientos que mueven literalmente al vehículo de la ruta. Los más peligrosos, sin dudas, son los vientos cruzados que aparecen repentinamente en nuestro recorrido.
Una de las situaciones en donde debemos tener mayor cuidado es en los adelantamientos a vehículos pesados, dado que los mismos nos cortan el viento y cuando salimos de su zona de influencia -si no estamos atentos a esta circunstancia- podemos llegar a sufrir un fuerte movimiento que desemboque en un posible accidente.
Otra circunstancia a la que debemos prestarle suma atención es a las zonas arboladas, dado que las mismas generan el mismo efecto que los vehículos pesados de cortar el viento y, al finalizar la zona forestada, nos podemos encontrar con la situación de un viento cruzado, produciéndonos el despiste del vehículo o la invasión del carril contrario con el consiguiente riesgo.
Por este motivo, debemos observar e identificar correctamente la ruta, banquinas y entorno, dado que nos permitirá estar atentos como para poder afrontar bien una situación de este estilo.
 
Fuente: http://www.cesvi.com.ar/
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