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martes, 07 de febrero de 2012
RECOMENDACIONES DE SEGURIDAD VEICULAR (PARTE 2) PDF Imprimir E-Mail
No llevar elementos sueltos
Cuando un automóvil transita a una cierta velocidad, todos los elementos que se encuentran en el interior del habitáculo obviamente están animados con la misma velocidad de circulación. Si producto de un impacto o de una frenada brusca, el vehículo se detiene violentamente, los objetos sueltos por unos instantes salen proyectados a la misma velocidad que traían.
Por tal motivo, un elemento que por su liviano peso parecería inofensivo (por ejemplo un teléfono celular) debido a la velocidad de desplazamiento puede convertirse en un peligroso proyectil.
En muchos accidentes de tránsito se pudo observar que los elementos de seguridad pasiva de los automóviles protegieron a los ocupantes de sufrir lesiones graves, no obstante, éstas se produjeron producto del impacto de elementos que se encontraban sueltos dentro del habitáculo.
Por tal motivo, creemos que se incrementa significativamente la seguridad, simplemente poniendo los elementos pequeños en los compartimentos que poseen los vehículos para tal fin y los de mayor tamaño, correctamente estibados en el baúl.
           
El respeto por las Señales de Tránsito
En la investigación profunda de los accidentes originados tanto en el tránsito urbano como en las rutas y autopistas, se puede corroborar que en una cantidad considerable, por lo menos uno de los conductores involucrados ha violado alguna normativa del tránsito.
Si nos referimos a las señales viales, son elementos físicos empleados para indicar a los usuarios de la vía, la forma más correcta y segura de transitar por la misma. Les permite tener una información previa de los obstáculos y trayectorias alternativas que la vía ofrece.
Los usuarios deben conocer el significado de cada señal, acatar sus indicaciones y conservarlas, debido a que si estas no existieran o no fueran debidamente interpretadas el tránsito sería un verdadero caos. Por ello, ninguna señal debe tener mensajes que no sean esenciales para la regulación del tránsito. La uniformidad de aplicación es muy importante con respecto al diseño y la aplicación. Condiciones idénticas se marcan siempre con el mismo tipo de señal, independientemente de donde ocurran esas condiciones.
Los requisitos esenciales de una señal tienen que ver con la legibilidad de aquellos que la usen y que su mensaje sea entendido a tiempo para permitir una reacción adecuada. Esto implica que las señales deberán tener buena visibilidad, tamaño adecuado de letras y símbolos y leyenda corta para permitir una reacción rápida del conductor, aún cuando se acerque a la señal transitando a la máxima velocidad permitida para esa vía.
La tendencia mundial es incorporar la señalización inteligente, la cual por medio de sensores mide diferentes variables tanto del tránsito como de condiciones climáticas, permitiendo -luego de ser procesada- adecuar el mensaje vial en función de los requerimientos de ese momento.
En cesvi argentina se realizan estudios para mejorar la señalización vial de nuestro país, porque entendemos que si todas las señales se adecuaran a las características de la calzada, y todos los conductores y peatones las respetaran, el tránsito sería más ágil, ordenado y seguro.
 
Los Niños Atrás
Analizando las estadísticas que surgen de las investigaciones de accidentes de tránsito efectuadas en cesvi argentina, se puede determinar que las plazas más seguras de un vehículo son las traseras, debido a que en la mayoría de los impactos dicha zona es la única que conserva la habitabilidad de los ocupantes.
Por tal motivo consideramos que la mayoría de las lesiones ocurridas en accidentes de tránsito con niños podrían evitarse si fueran sentados en los asientos traseros, utilizando el cinturón de seguridad y el asiento infantil apropiados para su estatura y peso.
Cuando un niño tiene menos de un año de edad o pesa menos de 10 kilos debe usarse un asiento especial porta-bebés, colocándolo en sentido contrario al de marcha. Ello se debe a que en un impacto frontal el débil cuello del niño no soportaría la fuerza con que la cabeza se desplaza hacia adelante.
Cuando los niños pesan entre 10 y 25 kilos (1 a 4 años), se debe colocar la butaca porta-niños de forma tal que el menor vaya mirando hacia adelante.
Luego de los 5 años se utilizarán amoldadores de altura hasta que el niño desarrolle una contextura física que le permita quedar correctamente sujeto con el cinturón de seguridad sin la utilización de estos aditamentos.
Recordamos que los niños menores de 10 años, por reglamentación de la Ley de Tránsito, deben viajar en el asiento trasero.
Recomendamos que siempre antes de iniciar el viaje se verifique que el cinturón toráxico no pase muy próximo al cuello del niño y que la banda inferior pase por la pelvis y no por el vientre. En el caso que se utilice la silla porta-bebés, se debe corroborar que la misma esté bien sujeta a los cinturones de seguridad del vehículo y que el niño esté correctamente ajustado por los cinturones del tipo arnés que posee la silla.
 
El Respeto por la Velocidad
La velocidad inadecuada encabeza el ranking de las infracciones de tránsito más comunes que son causa directa de accidentes. Es importante saber controlar y adecuar la velocidad a las distintas situaciones de tránsito.
Cuanto mayor es la velocidad, menor es nuestro campo de visión y, en caso de accidente, la probabilidad de sufrir lesiones graves o mortales se multiplica. Un choque a 100 Km/h contra un objeto fijo equivaldría a una caída vertical del vehículo desde una altura aproximada de 40 metros.
Las velocidades máximas son:
• Calles: 40 KM/H
• Avenidas: 60 KM/H
• Rutas (en zona rural)*: 110 KM/H para autos y camionetas, 90 KM/H para ómnibus, y 80 KM/H para camiones.
• Autopistas: Varía de 110 a 130 KM/H para autos y camionetas, 90 KM/H para ómnibus, y 80 KM/H para camiones, dependiendo en los distintos tramos de cada autopista.
*Salvo señalización específica en contrario.
 
Conducción urbana
Si se analizan los accidentes de tránsito desde la óptica de las posibilidades que éstos ocurran, sin ninguna duda el tránsito urbano presenta las características más conflictivas para los conductores de vehículos, ya que por su conformación geográfica y densidad de población, un conductor se verá expuesto muchas veces por día a resolver conflictos que pueden terminar en un accidente.
Situaciones como ser encerrado por un colectivo, peatones, ciclistas y motociclistas cruzándose por lugares imprevisibles, el paso de bocacalles peligrosas que no tienen semáforos, etc, son riesgos que asumen muchos conductores que circulan diariamente por nuestras calles y avenidas.
Se investigan diariamente una gran cantidad de accidentes de tránsito que ocurren en la ciudad, y que generan heridos graves y víctimas fatales. En la mayoría de ellos, los conductores y acompañantes no utilizan el cinturón de seguridad por creer que sólo es necesario colocarlo cuando se conduce por rutas o autopistas.
Pero ese concepto es desacertado, debido a que un impacto frontal a tan sólo 20 Km/h hace que se genere una fuerza sobre los ocupantes 10 veces superior a su peso, lo que origina que los ocupantes se desplacen hacia adelante e impacten contra el tablero porta-instrumentos y parabrisas, originando las lesiones fatales.
El principal objetivo del manejo defensivo es la prevención, es decir: utilizar todos los elementos del vehículo que aumenten la seguridad a bordo, estar siempre alerta de los errores de conducción de otros automovilistas y de los imprevistos causados por peatones y ciclistas, permanentemente planificando cuál será la maniobra evasiva a efectuar en caso que el peligro se concrete, entre otros. Todo ello permitirá actuar correctamente y no con una actitud temerosa.
Otro aspecto a tener en cuenta es planificar las salidas antes de iniciar el recorrido de manera que le permita llegar a destino con la suficiente holgura de tiempo. Hay que tener en cuenta el tiempo que se puede tardar en llegar según el horario y no en la lejanía del sitio. Esto le permitirá al conductor manejar sin contratiempos y adaptando la velocidad a las necesidades del tránsito.
 
Sin ALCOHOL al conducir
El alcohol está introducido de tal forma en nuestra cultura que para muchos les resulta difícil admitir los inconvenientes que genera en la conducción. Muchas veces existe una gran tolerancia social hacia su consumo y hacia los problemas derivados de su uso.
Dentro del contexto de los errores de conducción, el alcohol casi siempre se encuentra asociado con la velocidad, el sueño y las distracciones.
En nuestro país, la ley que regula la cantidad de alcohol autorizada para conducir un automóvil, establece como límite de alcoholemia 0.5 gramos de alcohol por litro de sangre. Se considera que a partir de esta cantidad el conductor comienza a manifestar reacciones psicomotrices importantes que dificultan la conducción. Este límite se vuelve más estricto para la conducción de motos y ciclomotores donde la tolerancia se disminuye a 0.2 gr/litro y a 0 para quienes conducen transporte de carga o pasajeros. Este límite en alguna medida es arbitrario, no contempla la realidad de todos los conductores en cuanto a la tolerancia que tiene cada uno de ellos a los efectos del alcohol.
A manera de ejemplo una persona de 90Kg. tomando 2 vasos de cerveza llegaría fácilmente a la cantidad límite definida por la Ley de Tránsito.
Cabe destacar que el alcohol produce una depresión del sistema nervioso central, deteriorando la función psicomotora, la percepción sensorial (vista y oído), modificando el comportamiento del individuo que muchas veces se traduce en una falsa sensación de seguridad y una toma de mayor riesgo.
En la tabla se presentan los principales efectos del alcohol en relación con las necesidades psicomotoras necesarias para la conducción de vehículos, en función del nivel de alcohol en sangre.
 
 
 
 
Como conclusión se puede mencionar que el conductor procesa en forma continua información del tránsito, buscando y seleccionando mensajes potencialmente útiles para su seguridad, tanto en el entorno como del propio vehículo. Sólo una correcta atención permitirá un adecuado procesamiento y una mejor toma de decisiones. Dentro de este contexto el consumo de alcohol juega un rol sumamente negativo, restándole al conductor aptitudes de conducción y una menor percepción del riesgo.
 
 
Fuente: http://www.cesvi.com.ar/
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